A los seres alados: ¿Dónde estuve todo este tiempo? Voy a contarles… En mi mente creo espacios, no posibles en lo establecido como real. Allí pinto un cuadro y me voy. ¿Refugios?...Si, tal vez. Tuve que irme, me senté a pensar, a escribir, a crear. Me invente una especie de libertad….CUANDO CALLO, ME PERMITO TODO. Hice uso de esa extrema intimidad que todos somos capaces de tener. Y admití un amor, que encierra todas las clases de amor posibles... Si, soy una romántica perdida de la música. Amar tanto…también dolió. Y en este tiempo que paso, me vestí de luto por las mentiras, las traiciones, los puñales, y luego me lave la cara y me quede sin ropas. Así, comencé a parir canciones, desde el lugar mas libre. Sin la presión de ningún mercado, sin tener que defenderlas de la intromisión de los “JEFES”; partidarios del dirigismo artístico en pos de oportunidades lucrativas. Si tenia ganas, escribía en ingles, o tocaba unas guitarras, o pensaba solo en violines, o deformaba las reglas teóricas de composición y olvidaba buscar un estribillo. Todo aquello fue puesto en una caja de tesoros. No tengo nada más. No respondo a cánones de belleza. No pienso en pasos pegadizos. No voy por la autopista. No tengo dinero. No cubro mi cara con maquillajes. No oculto mi no alianza con la mano invisible que sistematiza, que convierte en esclavos, en robots, en obedientes, en carentes de crítica, en ambiciosos cuya única mitología es el dinero. No busco una luz artificial, ni un flash que me persiga. No tengo, tal vez, más misión que ésta; regalar a ustedes, seres alados, la conjunción de mis sentires, mis pesares, mis miedos, mi amor…en un diamante musical. Podrán, los INTRUSOS, hacer juicios, malos juicios, tildar mi auto-honestidad, mi no traición, como fracaso. Pero mis queridos seres alados, el diseño del mundo, del lenguaje y la vida, es tan complejo y tan ampliamente ambiguo, que no hay que olvidar que a veces podemos elegir. El bien y el mal, el triunfo y el fracaso, la lealtad y la traición, será siempre loque ustedes quieran. Mi bien, mi triunfo, mi lealtad, es ésta. Regalarles mis momentos, convertidos en canciones, en pos de que, si la suerte nos juega una buena pasada, podamos encontrarnos allí, en ése cuadro musical, que nos brinde la caricia mas intima. Podría pasar el resto de mi vida, escribiendo, guardando, y acumulando mis tesoros en un baúl cerrado. Pero elijo compartirlos con ustedes. Tal vez, no conozca otra forma de estar, de tocar, de acariciar y de amar. Pasen, y vean……AQUÍ NO HAY NADA QUE COMPRAR. A.V WWW.ANAVOLENA.COM
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